Oración Contínua

 "De la boca de los niños pequeños has sacado, Señor, la mejor alabanza"
 Salmo 8
¿Qué es el Oratorio?
El Oratorio es un lugar, pero especial. El centro es la Palabra, una experiencia de escucha, de silencio, de compartir con los demás. Escucha, porque todos los encuentros giran en torno a una Palabra de la Biblia, a un acontecimiento de Jesús en el que Dios nos habla a nosotros hoy. Así nos adentramos en el mundo de Dios, a través de lo que Él mismo ha querido hacer y nos ha querido decir a todos los hombres. También es un lugar para el Silencio, pero no por tener momento de silencio sin más, sino para seguir escuchando. Aprovechamos el silencio para escucharnos a nosotros mismos e iniciar a los niños en esta hermosa tarea, y para escuchar lo que Dios quiere decirnos a cada uno en particular. El tiempo de silencio se convierte en encuentro de oración. En él, al inicio del oratorio, el acompañante va guiando, a través de frases cortas y sencillas que componen la escena que hemos escuchado, a los más pequeños. Así ellos se ven dentro del mundo de Jesús y comprenden mejor su propia vida. Por último, después de este momento de silencio, también Compartimos nuestra experiencia. Es un encuentro fraterno, en el que no olvidamos que estamos con más personas. Con el compartir nos enriquecemos todos y vamos adquiriendo el saludable hábito de escuchar, de comprender, de acoger, de pedir y agradecer con otros. Poco a poco descubrimos que Dios está en nuestro corazón y en el corazón de los demás, que Dios vive en todas partes y su fuerza nos ayuda a ser más humanos. En el Oratorio se educa y se crece. Los pequeños, por medio del año litúrgico con sus tiempos festivos y de la dinámica de las Presencias, van desarrollando en los encuentros de forma personal el sentido de Dios y de lo más humano con naturalidad. Es gratificante para ellos y, supone un encuentro feliz y sincero. Los niños muestran ganas de ir al oratorio porque saben lo que allí hacemos y quién les espera. Dada su naturaleza pedagógica, hablamos sin duda de PROCESO, adaptado en todo, al ritmo de crecimiento y aprendizaje del niño.

¿Cuál es su "razón de ser"?
Como Calasancias, estamos convencidas de que la educación de los muchachos no se limita sólo a su aprendizaje de unos conocimientos; antes bien creemos que comprende todas las dimensiones de la persona, sin olvidar la apertura a la trascendencia o DIMENSIÓN CRISTIANA. Así lo entendió S. José de CALASANZ, que ya en 1600, comenzó la práctica de la oración con niños. Hoy, 400 años más tarde, hacemos lectura actualizada y adaptada de su experiencia, afirmando la validez y plena actualidad de sus intuiciones pedagógicas y pastorales para los niños y jóvenes de hoy.

¿Cómo se lleva a cabo?
Se realiza en pequeños grupos (12-14 alumnos), que, ayudados por un religioso O religiosa y algunas profesoras, se inician en la vida de oración y el conocimiento de Jesús. Su periodicidad es semanal, por espacio de unos 30 minutos; tiempo que es adaptado siempre al ritmo de y características del grupo y de cada uno de los niños.
Para ello contamos con un ESPACIO PROPIO y especialmente diseñado para la experiencia.