P. Faustino camino a la canonización

Entre otras cosas, antes de proceder a la canonización del Beato Faustino, la Iglesia tuvo que asegurarse de que, por intercesión de nuestro fundador, se produjo un «milagro».
Esto lo sabemos, pero ¿a qué llamamos «milagro»? ¿Cuál fue el milagro realizado por el Padre Faustino? En esta y en próximas entradas te lo iremos explicando...




EL «MILAGRO» EN LA VIDA DE LA IGLESIA

El significado más común de la palabra «milagro» es el de «una manifestación extraordinaria de Dios, mediante un hecho sensible que ningún agente creado puede producir». Es un hecho sobrenatural en el cual se manifiesta el amor de Dios hacia el ser humano. A través del milagro, Dios concede a los hombres un signo de su presencia en el mundo, de su palabra de salvación.

LOS MILAGROS EN LAS CAUSAS DE CANONIZACIÓN

Existen infinidad de formas en que Dios ayuda al hombre. La curación ha sido la más investigada por el Vaticano. En palabras de Juan Pablo II, las curaciones, verificadas y reconocidas por las autoridades eclesiásticas (en materia de fe y doctrina) y por las autoridades médicas (en materia científica), «son como un sello divino que confirma la santidad de un siervo de Dios cuya intercesión ha sido invocada, una señal de Dios que inspira y legitima el culto rendido (al candidato) y da certeza a las enseñanzas que la vida, el testimonio y las acciones (del candidato) encarnan»
En el proceso de reconocimiento de un milagro, dos médicos peritos, designados por la Congregación para las Causas de los Santos, examinan las condiciones del caso y si merece un estudio detallado. Su parecer es discutido por la Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos (cinco médicos peritos) encargada del examen científico del presunto milagro. El juicio de estos «es de carácter estrictamente científico». Los médicos deciden si una curación es científicamente inexplicable o no. Ellos no pueden decidir si se trata de un milagro. Ese juicio queda reservado a los asesores teológicos. 

LA APROBACIÓN EN EL CAMPO TEOLÓGICO

El hecho, considerado como extraordinario, presentado por la Consulta médica es discutido por el Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos. Ocho teólogos estudian el nexo entre el hecho señalado por la Consulta médica y la intercesión atribuida al Siervo de Dios. Los teólogos, a partir de las conclusiones de la Consulta médica, identifican el nexo de causalidad entre las oraciones al siervo de Dios o al Beato y la curación inexplicable, y expresan el dictamen de que el hecho prodigioso es un verdadero milagro. 
Todos los antecedentes y los juicios de la Consulta Médica y del Congreso de Teólogos son estudiados y comunicados por un Cardenal «Ponente» a los demás integrantes de la Congregación. Luego, en sesión solemne de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos se da el veredicto final sobre el «milagro». Si este es positivo, el Prefecto de la Congregación ordena la elaboración del Decreto correspondiente para ser sometido a la aprobación del Santo Padre. 

A MODO DE CONCLUSIÓN


En más de una ocasión, todos hemos experimentado la gracia que de alguna forma (no milagrosa en el sentido estricto del término) ha logrado conmover nuestros cimientos, darnos el apoyo que necesitábamos o ayudarnos a salir adelante, como un regalo gratuito que Dios ha querido darnos. Para creer en milagros, pues, simplemente hay que ser capaces de aceptar regalos especiales, libremente dados y jamás merecidos. Tampoco debe resultarnos difícil suponer que tales regalos los hemos recibido porque alguien (familiares, amigos, conocidos o incluso desconocidos) han rezado a Dios por nosotros. La comunión de los santos supone que en Dios estamos todos vinculados unos a otros, que damos y recibimos inesperados e inmerecidos actos de gracia.